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Estrés e insomnio triplican el riesgo de muerte de las personas hipertensas

Un ambiente de trabajo estresante, combinado con la falta de sueño, triplica el riesgo de accidente cardiovascular y muerte en personas hipertensas.

Hipertensión e insomnio: triple riesgo cardiovascular
Un reciente estudio de investigadores de la Universidad de Dusseldorf, Alemania, ha analizado de qué modo el estrés y el insomnio afectan la salud de empleados con hipertensión, y los resultados son alarmantes.

Los investigadores analizaron los datos de 1 959 trabajadores, de edades comprendidas entre los 25 y los 65 años, y los compararon con un grupo de control. En el momento del comienzo del estudio, los participantes tenían hipertensión, pero no tenían diabetes ni afecciones cardiovasculares. Después de un seguimiento medio de 17,8 años, los datos demostraron que, en comparación con sus homólogos que dormían bien y no experimentaban estrés laboral, triplicaban su riesgo de fallecer a causa de una enfermedad cardiovascular. Por otra parte, el riesgo era aún mayor cuando ambos factores de riesgo (insomnio, estrés) estaban presentes. Así, los participantes con ambos factores tenían un riesgo absoluto de mortalidad por accidente cardiovascular de 7,13 casos por 1000 personas-año; en el grupo de control, la cifra era de 3,05 por 1000 personas-año. Las cifras de mortalidad por eventos coronarios fue similar.

Falta de sueño e hipercolesterolemia
Según un segundo estudio (Longer sleep duration and poor sleep quality as risk factors for hyperlipidaemia), también publicado en la revista europea de cardiología preventiva, existe una serie de mecanismos que podrían mediar la relación entre falta de sueño e hipercolesterolemia. En primer lugar, un sueño escaso ha sido relacionado con anomalías en las hormonas que regulan el metabolismo (leptina, grelina) así como con la duración y horario de comidas. Un aumento del apetito incrementa el peso corporal y la ingesta diaria de colesterol, grasas trans y saturadas. En segundo lugar, un sueño inadecuado se asocia a fatiga durante el día, lo cual puede limitar la actividad física, que se ha demostrado que incrementa los niveles de colesterol de alta densidad (HDL) y reduce los niveles de colesterol de baja densidad (LDL). En tercer lugar, un sueño inadecuado (posiblemente causado por apneas obstructivas) se asocia con la activación del sistema nervioso simpático lo cual puede incrementar los lípidos (grasas) en sangre.

La Hipertensión
Según datos del estudio Di@bet.es de 2016, más del 42% de la población española adulta padece hipertensión (la cifra se ha duplicado desde 2007, cuando se calculaba que era de un 20%). La prevalencia es mayor entre hombres (casi un 50%) que en mujeres (37%). De este porcentaje, casi cuatro de cada diez (37,4%, esto es, unos 7,3 millones de personas) está por diagnosticar. La hipertensión no diagnosticada puede provocar un accidente cardiovascular grave y/o la muerte. De hecho, la Organización Mundial de la Salud considera a esta enfermedad “una epidemia silenciosa”, pues a menudo no manifiesta síntomas, de ahí que los médicos destaquen la importancia de su prevención y seguimiento por medio de dieta saludable, control del peso y ejercicio moderado.