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Flora bacteriana contra el cáncer

Un estudio de diversos centros de investigación de todo el mundo ha identificado una serie de bacterias de la flora intestinal que pueden potenciar la capacidad del sistema inmunitario de combatir las células tumorales. Este hallazgo abre nuevas vías para tratamientos de inmunoterapia personalizada contra el cáncer.

Las bacterias intestinales, posible biomarcador
Los inhibidores de puntos de control del sistema inmunitario (immune checkpoint inhibitors) es un tipo de inmunoterapia que bloquea las proteínas que produce el cáncer para protegerse del ataque de las células del sistema inmunitario. No obstante, no todos los tipos de cáncer responden a este tratamiento, que además puede provocar graves efectos secundarios. Un nuevo estudio publicado en Nature Communications sobre el mecanismo de interacción entre la flora bacteriana intestinal y el sistema inmunitario podría ayudar a identificar a aquellas personas más susceptibles de responder correctamente al tratamiento con los inhibidores de puntos de control. Los resultados del estudio, en opinión de especialistas en inmunoterapia, suponen un importante paso hacia ampliar el número de personas que pueden beneficiarse de la inmunoterapia.

El estudio identificó 11 cepas de bacterias intestinales. Estas cepas, al interactuar con el sistema inmunitario, ayudaban a ralentizar el crecimiento de melanoma en ratones de laboratorio. Además, también identificaron una vía de señalización, que denominaron UPR (Unfolded Protein Response, o Respuesta de Proteína no plegada), y que constituye un importante vínculo entre la flora intestinal y la capacidad de lucha antitumoral del sistema inmunitario. La vía UPR es un proceso celular que ayuda a mantener estable y saludable la población de proteínas: elimina las proteínas que, a causa del estrés celular, no se han plegado correctamente. Los investigadores descubrieron que aquellas personas con melanoma cuyo tumor responde al tratamiento con inhibidores de puntos de control tenían una actividad de UPR más baja. Esto significaría que la actividad de UPR podría servir como bio-marcador que puede ayudar a seleccionar candidatos a tratamiento con inmunoterapia. Según el autor principal del estudio, Ze’ev Ronai, «estos resultados… identifican una serie de cepas bacterianas que pueden activar la inmunidad antitumoral y biomarcadores que pueden ser utilizados para clasificar pacientes de melanoma para tratamiento con inhibidores precisos de puntos de control». Este estudio viene a confirmar los resultados de otros estudios que apuntan a la relación entre flora bacteriana y la efectividad de la inmunoterapia. Así, ciertas cepas de bacterias intestinales pueden incrementar la efectividad del tratamiento, mientras que ciertos antibióticos y probióticos pueden reducirla.

Melanoma e Inmunoterapia
Aunque es mucho más raro que la mayoría de tipos de cáncer de piel, el melanoma es el tipo más agresivo. Es más probable que invada tejidos circundantes y se extienda a otros órganos. El tratamiento con inmunoterapia mejora de forma espectacular la supervivencia de los pacientes de melanoma, pero tan sólo da resultado (incluso en combinación con otros tratamientos) en aproximadamente la mitad de los casos. Por otra parte, los casos que responden al tratamiento pueden experimentar reacciones autoinmunes, duración limitada del tratamiento, e incluso resistencia a la terapia.