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Comer pescado sigue siendo beneficioso para el corazón, pese al riesgo de contaminación por mercurio

Científicos suecos y finlandeses recomiendan seguir consumiendo pescado, pero evitando las especies más contaminadas

Pescado ¿sí o no?

Coma pescado, pero evite las especies más contaminadas. Tal sería la conclusión de un grupo de investigadores de diversas universidades y centros de investigación de Suecia y Finlandia tras sopesar los beneficios de los ácidos grasos del pescado (ácidos omega-3) sobre el sistema cardiovascular con los efectos perjudiciales de la ingesta de mercurio acumulado en el pescado. Los resultados de esta investigación han sido publicados en el número de octubre de The American Journal of Clinical Nutrition.

El pescado es un alimento muy recomendable; diversos estudios han demostrado que las personas que lo consumen con regularidad tienen un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Pero, por otra parte, el pescado contiene elementos contaminantes como el metil-mercurio, del que se cree que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

El metil-mercurio es un compuesto neurotóxico que puede acumularse en el organismo y en la cadena alimentaria, puede desplazarse grandes distancias por el aire y por el agua y afecta especialmente a la alimentación de bebés y de mujeres embarazadas, que transmiten el compuesto contaminante al feto por medio de la placenta. Este compuesto, aunque se encuentra de forma natural en el medio ambiente, es producido sobre todo por la actividad humana, en concreto por la incineración de basuras y por la quema de combustibles fósiles, en especial del carbón.

Evite las especies más contaminadas

Científicos de las Universidades de Uppsala y de Umeå (Suecia) examinaron, en cooperación con científicos finlandeses, la relación entre riesgo de infarto de miocardio agudo y presencia de grasas omega-3 y metil-mercurio. Para ello, analizaron los contenidos de omega-3 y metil-mercurio en muestras de sangre y cabello de personas del norte de Suecia y del este de Finlandia. A continuación, se compararon las analíticas de los individuos que habían sufrido un infarto con las de los que no lo habían sufrido.

Los datos revelaron que el mercurio estaba asociado a un mayor riesgo, mientras que los ácidos Omega-3 estaban asociados a un menor riesgo de infarto: no obstante, el riesgo más elevado de infarto estaba presente sólo cuando los niveles de contaminación de metil-mercurio eran muy elevados, y los niveles de ácidos Omega-3 eran muy bajos. Por tanto, concluyen los investigadores, es recomendable consumir pescado, (nuestro país es uno de los mayores consumidores de pescado del mundo (35-40 kg. de pescado per cápita al año) pero sólo las especies que acumulan más mercurio. En este sentido, especies depredadoras que están más cerca de la cúspide de la cadena trófica son más peligrosas pues acumulan más mercurio: percas, lucios, lucio-percas para los peces de río, atún, caballa o pez espada para las especies marinas.