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Actividad física: Todo son beneficios

Cualquier tipo de ejercicio es bueno cuando se adapta a las circunstancias de cada uno. Caminar es el más barato, pero no hay que olvidarse de nadar, ir en bicicleta, jugar a la petanca o, incluso, bailar

El principal problema es encontrar el tipo de actividad física que se adapte a las circunstancias personales, sociales y profesionales de cada persona, así como a su capacidad física sin producir una sobrecarga excesiva en sus articulaciones. El secreto está en empezar en la adolescencia, de manera que la actividad física forme parte de las actividades diarias de cada uno.

Hacer ejercicio durante las vacaciones de verano es una gran idea, pero los beneficios del ejercicio físico se empiezan a notar a partir de un par de meses, lo cual subraya la razón de seguir practicando ejercicio una vez finalizadas las vacaciones. Si se deja de hacer ejercicio, todos los beneficios conseguidos desaparecen en un par de meses. La actividad física regular y periódica es importante, como también lo es aumentar gradualmente la intensidad del ejercicio.

Al finalizar el ejercicio hay que hacerlo lentamente, por ejemplo caminando hasta que el corazón haya vuelto a su frecuencia normal (número de latidos como en reposo). También debe evitarse tomar una ducha demasiado caliente (uno podría marearse), fumar después del ejercicio (lo que puede producir problemas con la frecuencia cardíaca) y hacer ejercicio las dos horas previas a irse a dormir (lo cual puede producir insomnio).

Las vacaciones de verano proporcionan grandes posibilidades de iniciar nuestros cuerpos en una actividad física regular y las posibilidades de diversión son numerosas y con unos simples consejos los riesgos son mínimos y los beneficios muchos.

Objetivos del ejercicio físico

Uno siempre notará los beneficios del ejercicio físico si pone cierto empeño en ello, nunca dejan de presentarse. Los objetivos del ejercicio son los siguientes:

- Ninguna investigación contradice el hecho demostrado de los beneficios del ejercicio
- Reduce los niveles de colesterol y las posibilidades de trombosis y de arritmia cardíaca. Es una de las bases del tratamiento de las enfermedades del corazón; infarto de miocardio, angina o hipertensión.
- El ejercicio es una parte absolutamente vital del tratamiento de los pacientes diabéticos, puesto que reduce de forma natural los niveles de azúcar en la sangre y reduce en gran medida las necesidades de insulina en los diabéticos que la utilizan
- Ayuda en la pérdida de peso
- Reduce la frecuencia cardíaca en reposo
- Aumenta la capacidad aeróbica y reduce la frecuencia cardíaca durante el ejercicio
- Desarrolla la resistencia muscular, refuerza los huesos y las articulaciones


En contra del sedentarismo


Un estilo de vida sedentario significa que no se hace ejercicio de forma periódica y regular. El sedentarismo no es una enfermedad en sí mismo, pero ciertamente ayuda al desarrollo de enfermedades y las hace más difíciles de tratar.

Una persona sedentaria es aquella cuyo estilo de vida no implica esfuerzo físico mantenido alguno y que no realiza ninguna actividad física intensa en su tiempo libre. Pescar, jugar a la petanca o cuidar del jardín, por ejemplo, no son en realidad un ejercicio, pero contribuyen a mantener una cierta forma física.

Los inconvenientes del sedentarismo

Efectos sobre el sistema circulatorio. A determinado nivel de esfuerzo, el corazón de una persona sedentaria late más rápido, su presión arterial se eleva más y su respiración es más dificultosa. Una persona sedentaria tiene mayor riesgo de sufrir una angina de pecho o dificultad respiratoria mucho más rápidamente que una persona no sedentaria para el mismo ejercicio y el mismo grado de enfermedad del corazón.

Desmineralización y aumento de la fragilidad de los huesos. Así como envejece una persona y especialmente las mujeres tras la menopausia, sus huesos se descalcifican. La única forma real de prevenir esto es el ejercicio y la actividad muscular, lo cual ha sido perfectamente documentado en los astronautas que pasan varias semanas en un ambiente sin gravedad.

Reducción de la resistencia muscular. La masa muscular empieza a perderse a edades jóvenes y con frecuencia es ya evidente a partir de los 40 años de edad. La sensación de fatiga muscular empieza mucho más rápidamente, para un determinado esfuerzo, porque los músculos trabajan a su máxima capacidad. Cuando se pierde resistencia muscular, uno se fatiga mucho ante el más mínimo esfuerzo.

Aumento de peso. Entre los 20 y los 60 años, el aumento de peso promedio es de unos 10 kilogramos, lo que representa una reserva adicional de 75.000 -100.000 calorías extra. Además, existe una cierta pérdida de masa muscular.

Deterioro prematuro de las facultades neuromotoras y sensoriales. Finalmente, no realizar actividades como el ciclismo, la natación, el esquí, el senderismo de montaña o deportes que requieran coordinación neurosensorial, acelera la pérdida de esta coordinación y del equilibrio que acompaña al envejecimiento.

Un estilo de vida sedentario estimula las enfermedades cardiovasculares. Todas las investigaciones han demostrado que la tasa de mortalidad por infarto de miocardio entre los adultos es menor si el individuo realiza un determinado grado de ejercicio. Ninguna investigación contradice este hecho.

Recomendaciones para el ejercicio

La importancia de caminar. Lo ideal es llevar un buen paso, unos 4-5 km/h sin pararse frecuentemente. Recientes investigaciones han confirmado que las personas sedentarias tienen más del doble del riesgo de padecer un ataque cardíaco que las personas que caminan dos o más kilómetros al día. Caminar a la orilla del mar o por senderos de montaña son buenas maneras de disfrutar más de este ejercicio.

Deportes de resistencia. Los deportes que requieren resistencia o fondo físico, como la carrera, o el ciclismo, deben realizarse con un esfuerzo moderado sin querer competir con los profesionales.

Tenis. El tenis es un buen deporte, pero es difícil controlar el esfuerzo del ejercicio y el juego individual puede sobreesforzar el corazón, Jugar dobles, beber líquido frecuentemente y no jugar bajo el sol directo son buenas recomendaciones a seguir.

Deportes de playa. El ejercicio sobre la arena, como el badminton o el voley-playa son divertidos, pero el ejercicio sobre la arena requiere mayor esfuerzo y puede producir lesiones en los tendones. La natación es un deporte muy recomendable, sobre todo si se empieza con cinco a diez minutos el primer día y se aumentan cinco minutos cada dos días.

Golf. El golf solo mejora ligeramente el fondo físico por las continuas paradas que se realizan para golpear la pelota y solo es beneficioso si uno juega ¡dos rondas de 18 hoyos cada día!

¡A bailar! Bailar es un excelente ejercicio, además de una divertida y agradable forma de mantener una buena actividad física. Los beneficios del ejercicio a través del baile son numerosos: reducción de la presión arterial, tonificación de los músculos, fortalecimiento de los huesos, mantenimiento del peso ..., y además reduce el riesgo de enfermedad coronaria.

Yo quiero a mi corazón, ¡deja que se mueva!

La actividad física y el ejercicio, es decir, el movimiento de nuestro organismo, también hace moverse al corazón, y eso es bueno y beneficioso para nuestro corazón y para nuestra salud.