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La polipíldora cardiovascular, beneficiosa para la economía de los sistemas de salud

  • Una estrategia de salud basada en la polipíldora cardiovascular mejora la adherencia, controla los riesgos y disminuye la repetición de infartos
  • En 2020, el Estudio Secure ofrecerá datos exactos sobre la reducción de muertes que consigue este fármaco

La relación coste-eficiencia de la polipíldora cardiovascular mejora la economía de los sistemas de salud. Así lo han afirmado los expertos reunidos en la mesa “la polipíldora cardiovascular como estrategia de optimización de prevención cardiovascular global”. Este encuentro se ha celebrado hoy a las 12:00 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en el marco de la I Jornada sobre Alta Complejidad Médica en la Sanidad Privada.

En este foro, organizado por Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE) y la Fundación Global Salud, se han celebrado 6 mesas, estructuradas en cuatro pilares temáticos: oncología, cardiología, cirugía varitica y enfermedades raras. Según Carlos Rus, Secretario General de ASPE, esta elección prueba “que en el ámbito de la sanidad privada se hace medicina de alta complejidad y gran valor”.

Así, la mesa dedicada a la polipíldora cardiovascular ha puesto de manifiesto el avance que este fármaco ha supuesto en cardiología. Al aunar por primera vez en una sola cápsula los tres principios activos necesarios para prevenir segundos infartos de miocardio entre quienes ya han sufrido uno (atorvastatina, ácido acetilsalicílico y ramipril), se simplifica el tratamiento, fomentando la adherencia en un paciente crónico y de alto riesgo. Hasta la aparición de la polipíldora cardiovascular, más del 50% abandonaba el tratamiento a los seis meses.

José María Castellano, coordinador de ensayos clínicos en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), sostiene que el paciente que tiene que tomar al día varios medicamentos “muestra una menor adherencia al tratamiento, lo que origina numerosas hospitalizaciones e incrementa el riesgo de fallecimiento entre un 50 y un 80%”. Por este motivo, la polipíldora cardiovascular es especialmente beneficiosa para pacientes de la tercera edad. “Solo desde los años 90, se ha triplicado el número de ancianos que toman más de 5 pastillas al día”, sostiene.

Pero la polipíldora cardiovascular también ofrece una óptima relación coste-efectividad. “Además de su demostrada eficacia clínica, aporta un gran valor que ayuda en la economía de los sistemas de salud”, resume Castellano. En otras palabras, “los pacientes que antes no tomaban la medicación y ahora sí gozan de una disminución de eventos que se traduce en una disminución del coste.”

Estudio SECURE

Varios estudios demuestran que la polipíldora cardiovascular mejora la adherencia y resulta coste-efectiva, pero aún se desconoce cuánta reducción de eventos cardiovasculares garantiza. Para medirlo con precisión, la Unión Europea ha financiado con seis millones de euros Estudio SECURE, un ensayo clínico que concluirá en 2020 y se está llevando a cabo en siete países, con 3.500 pacientes mayores de 75 años que han sufrido un infarto de miocardio. La mitad de ellos se trata con polipíldora cardiovascular de 40 miligramos y la otra mitad sigue otro tratamiento prescrito por su médico. De acuerdo con el doctor Castellano, el resultado “demostrará la hipótesis de que la polipíldora cardiovascular disminuye los segundos eventos en mayor medida que otra medicación”.

Barrera de accesibilidad

La mejora en el acceso a los medicamentos es otro beneficio que trae consigo la polipíldora cardiovascular. “Muchos pacientes no reciben el tratamiento adecuado porque no tienen acceso a medicinas, la barrera de accesibilidad es clarísima”, explica Castellano. Según el doctor, “se calcula que el 80% de los pacientes que se mueren viven en regiones donde el acceso es prácticamente inexistente”. “El Estudio PURE demuestra que, por ejemplo, en Colombia solo el 5% de pacientes infartados tiene acceso a todos los principios activos de la polipíldora cardiovascular, y en zonas de pocos recursos solo el 3% puede acceder al ácido acetilsalicílico. La polipíldora cardiovascular corrige esta barrera como lo ha hecho la antiretroviral para el sida; ha aportado accesibilidad mundial a un tratamiento muy eficaz” afirma el doctor.

Origen de la polipíldora

La primera y única polipildora cardiovascular en el mundo es el resultado de diez años de trabajo de colaboración público-privado entre Valentín Fuster, director del CNIC, y la compañía farmacéutica Ferrer, de modo que se trata de innovación que sale de España.

Comercializada bajo el nombre de Trinomia®, está presente en 55 mercados de Europa y América, gracias a haber recibido la aprobación de la Agencia Europea de Medicamentos y otras cinco agencias nacionales. Desde septiembre de 2017, en España está disponible en dosis de 40 miligramos, una opción de mayor intensidad que la anterior, de 20 miligramos, distribuida desde enero de 2015.