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Dieta cardiosaludable

Las dietas pensadas para no perjudicar a la salud cardiovascular tienen cada vez más aceptación. El 90% de la población estadounidense sabe que el riesgo de padecer una enfermedad del corazón va estrechamente ligado a los niveles altos de colesterol en la sangre y a las dietas ricas en grasas

Cinco pasos sencillos para alimentarse con una dieta cardiosaludable, una comida sana para el corazón:

1.      Limite la ingestión de carne, pollo y pescado a 200 gramos al día. Las grasas saturadas aumentan el nivel de colesterol más que cualquier otro alimento. Las carnes rojas son la principal fuente de grasas saturadas, pero esto no significa que las tengamos que eliminar de nuestro menú.

Elija carnes magras. La cantidad de grasa se ve por las líneas del corte. Para elegir las carnes con menos grasa, seleccione los cortes de carne con menos líneas de grasa, como los del lomo.

Quite la grasa. El secreto está en quitar toda la grasa visible antes de cocinar la carne, lo que evita que la grasa se difunda por toda la porción de carne. Esto reduce considerablemente la ingestión de grasa sin perder nada de sabor

2.      Coma cinco raciones de fruta o verdura al día. Al planificar un menú, no piense en la carne, el pollo o el pescado como platos principales. Tómelos como complemento de la fruta, la verdura, las legumbres y los cereales. Por ejemplo, cereales con el desayuno, fruta a media mañana, verdura o legumbres en la comida, fruta a media tarde, verdura o fruta para cenar.

"Al planificar un menú, no piense en la carne,
el pollo o el pescado como platos principales.
Tómelos como complemento
de la fruta, la verdura, las legumbres y los cereales"


3.      Tome lácteos desnatados. Los productos lácteos proporcionan calcio y proteínas esenciales, pero también pueden contener gran cantidad de grasa y de colesterol. En lugar de lácteos convencionales, elíjalos con bajo contenido en materia grasa o desnatados. Muchos de ellos ya vienen suplementados con vitaminas A y D, que son necesarias para el buen funcionamiento del organismo.

4.      Reorganice su despensa. Además de reducir las grasas, evitar el exceso de sal es también un paso importante. Las comidas con demasiada sal contribuyen a padecer hipertensión y a aumentar el riesgo de sufrir una apoplejía o un ataque al corazón. Reducir la grasa y la sal no significa privarse de apreciar sabores. Tenga siempre a punto un surtido de cebollas, ajos, mostaza, limón, vinagre, jerez u otros vinos de cocina, leche condensada, maíz y multitud de especias y hierbas.

5.      Tome los aperitivos con inteligencia. Cuando va a tomar un tentempié, lo que le llama la atención son las características de la comida -crujiente, cremosa o fría- más que la comida en sí. Una vez identificado lo que busca, elija una comida cardiosaludable que satisfaga su antojo. Aquí van algunas ideas:

Crujientes: galletas con bajo contenido en grasas, palomitas de maíz cocinadas con aire caliente, verduras crudas, tartas de arroz, uvas heladas.

Cremosas o frías: helado de yogur desnatado, helados sin azúcar, sorbetes, zumos o refrescos de frutas.

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