Enfermedades

Diabetes: cuidarse de los pies a la cabeza

La enfermedad de la diabetes puede dar lugar a graves complicaciones oculares, cardiovasculares y en las extremidades inferiores que pueden prevenirse o disminuirse si se toma conciencia de las mismas y se actúa en consecuencia.

Ojos

La diabetes puede causar pérdida parcial de la visión e incluso la ceguera. La detección temprana de problemas visuales puede prevenir la pérdida de la visión. Por este motivo, es imprescindible hacerse un examen ocular cada año, pues pueden existir alteraciones oculares sin que la persona note síntoma alguno.

¿Cómo cuidar la vista:

- Mantener bajo control el nivel de azúcar en sangre (glucemia).

- Reducir las cifras de presión arterial, en caso de ser elevadas.

- Hacerse un examen de fondo de ojo anualmente.

Acudir al oftalmólogo si:

- Se le nubla la vista.

- Ve doble o ve manchitas o cosas flotantes.

- Le duele uno o los dos ojos.

- Siente presión en su ojo.

- Tiene problemas al leer.

Corazón

Las personas diabéticas tiene un riesgo dos veces superior de padecer hipertensión con respecto a las personas no afectadas por esta enfermedad endocrina. La hipertensión está asociada con la enfermedad cardiovascular (infarto de miocardio) y cerebrovascular (ictus). Unas cifras de presión arterial elevadas pueden ser causa también de problemas oculares y renales.

Cómo cuidar el corazón:

- Perder peso, en caso de padecer sobrepeso.

- Aumentar la actividad física.

- Controlar la presión arterial. Las personas diabéticas deberían mantener su presión por debajo de 130/85 mm Hg.

- No fumar.

Pies

La diabetes puede causar lesiones en los vasos sanguíneos y en los nervios de los pies. Esto se traduce en una pérdida de sensibilidad, por lo que la aparición de un corte o una ampolla en el pie puede no ser percibida por la persona diabética. Sin tratamiento, este corte o ampolla pueden infectarse y como consecuencia final, provocar la necesidad de la amputación del pie o incluso de la pierna.

Cómo mantener los pies sanos:

- Mantener bajo control el nivel de azúcar en sangre.

- Someterse al examen de los pies por un profesional sanitario, al menos una vez al año, y cuando sospeche de algún problema.

- Lavarse los pies a diario, secándolos bien, especialmente entre los dedos.

- Observar cada día los pies para comprobar la posible existencia de cortes, ampollas, inflamación o enrojecimiento. Para explorar la planta del pie puede ser útil usar un espejo o la colaboración de otra persona. En caso de detectar cualquier alteración, por pequeña que sea, consultar al médico.

- No andar nunca descalzo.

- Utilizar un calzado apropiado.

- Cortarse las uñas rectas y limar los bordes.

- Antes de calzarse, sacudir bien los zapatos. Una pequeña piedra puede causar problemas.

Imprimir el artículo