Enfermedades

Vivir en un área con altos índices de contaminación estaría asociado a un mayor riesgo de fallecimiento por infarto

Según un nuevo estudio de la Escuela de higiene y medicina tropical de Londres, las zonas con mayores niveles de contaminación por partículas en suspensión tendrían un porcentaje de fallecimientos por infarto agudo de coronarias superior al de zonas con menor nivel de contaminación.

Mayor contaminación, mayor mortalidad por infarto
Los autores del estudio, los Drs. Tonne y Wilkinson de la de la Escuela de higiene y medicina tropical de Londres, compararon los expedientes médicos de 154.204 casos de infarto de miocardio agudo en Inglaterra y Gales entre 2004 y 2007 con los niveles de contaminación por partículas en suspensión de sus áreas de residencia. Durante los 3,7 años de seguimiento de los pacientes, se registraron un total de 39.863 fallecimientos. Tras ajustar los datos en función de edad, sexo, historial médico, tratamientos y medicación recibida, y otros datos (tabaquismo, consumo de alcohol, estatus socioeconómico, lugar de residencia) llegaron a la conclusión de que por cada aumento de 10 microgramos por m3 en partículas de tamaño igual o inferior a 2,5 microgramos (PM2,5) se registraba un aumento del 20% en la tasa de mortalidad.

Los investigadores estimaron que el porcentaje de fallecimientos podría haberse reducido en un 12% si los pacientes hubieran estado expuestos a niveles de polución ambiental inferiores. La polución atmosférica por tanto habría provocado 4.783 muertes prematuras que podrían haberse evitado con niveles de contaminación inferiores.

La contaminación del aire en las ciudades será la principal causa de mortalidad por causas ambientales en 2050.
En la ciudad y área metropolitana de Londres las principales fuentes de partículas en suspensión son el tráfico rodado y la actividad industrial. El nivel medio de contaminación es de 14,1 microgramos por m3. En ciudades españolas como Madrid, el nivel medio entre 2003 y 2005 fue de 19,2, superándose el nivel de 25 en uno de cada cinco días estudiados. Aunque la crisis económica ha provocado un descenso del nivel de emisiones, los niveles de contaminación suelen estar por encima de los máximos recomendables por la OMS. Hasta ahora, la contaminación urbana se medía en función del nivel de partículas en suspensión PM10 (tamaño igual o inferior a 10 microgramos por m3). No obstante, durante los últimos años se ha demostrado mucho más fiable la relación entre diversas enfermedades y partículas de tamaño inferior (PM2,5) debido a que éstas últimas son en su gran mayoría de origen humano (antropogénico) en especial de la combustión de motores e industrias.

La Comisión Europea ha remarcado la necesidad de reducir los niveles de contaminación en las ciudades europeas. En su “Propuesta para un Nuevo programa de acción medioambiental para 2020” las autoridades comunitarias comentan que “Una parte substancial de la población de la Unión Europea sigue expuesta a niveles de polución del aire que exceden los niveles recomendados por la OMS” y que “según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo de Europa) hacia 2050 la contaminación del aire de las ciudades se habrá convertido en la principal causa de mortalidad por causas ambientales en todo el planeta”.
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