Enfermedades

El Tilt Test o Prueba de la Inclinación

El Tilt Table Test (TTT) o Prueba de la Inclinación se emplea frecuentemente para el diagnóstico del síncope neurocardiogénico, una causa frecuente de síncope o desmayo

La prueba de la inclinación es un procedimiento utilizado para diagnosticar la causa y para definir el tratamiento de pacientes que padecen síncope o desmayos. El síncope puede ser causado por diferentes enfermedades, siendo algunas de elevado riesgo vital, de manera que su diagnóstico exacto es de importancia.

Una de las causas más comunes, si no la más común, del síncope es el de origen neurocardiogénico (NMS). Este tipo de síncope se desencadena por el estrés ortostático, es decir, por la permanencia del individuo en posición de pie. La forma de diagnosticar este tipo de síndrome es mediante la prueba de la inclinación, que también sirve para orientar el tratamiento.

Qué es el síncope neurocardiogénico

El síncope neurocardiogénico puede aparecer en una gran variedad de personas, la mayoría de las cuales no tiene ningún otro problema cardiovascular asociado. Estos pacientes tienen una historia de síncopes o desmayos repetidos a lo largo de varios años. Algunos de estos episodios pueden estar precedidos de una sensación de calor o náuseas, pero muchos aparecen sin previo aviso. El paciente se cae al suelo y recupera la consciencia rápidamente sin otros problemas adicionales.

La exploración

Esta exploración se realiza bajo supervisión médica en un laboratorio con poca iluminación. El paciente es colocado en una mesa con soporte para los pies. La mesa es manejada manualmente de manea que pueda inclinarse suave y rápidamente hasta los 90º y pudiendo retornar a la posición de reposo de la misma manera, en caso de que el paciente presente síntomas importantes.

La duración total de esta prueba es de alrededor de una hora y media, desde la preparación en el laboratorio, hasta la fase recuperación una vez finalizada la prueba en sí. Suele ser recomendable ir acompañado de otra persona.

Preparación del paciente

La preparación del paciente empieza con un ayuno de seis horas. La toma de la medicación habitual debe ser discutida individualmente con el médico. El paciente es fijado a la mesa y se le inserta una vía venosa periférica para la administración de medicación. Se monitorizan de forma no invasiva la frecuencia cardíaca, la presión arterial sistólica y diastólica y el ritmo cardíaco durante toda la prueba (monitor de electrocardiograma y presión arterial). El laboratorio debe disponer de equipamiento y personal entrenado en situaciones de emergencia, si bien son infrecuentes en este tipo de examen.

La exploración se inicia con la fase pasiva, sin medicación sensibilizante, durante la cual el paciente debe permanecer en posición supina (estirado) durante unos 20 minutos. A continuación, la mesa se inclina suavemente y de manera relativamente rápida hasta los 80-90º, manteniéndose el paciente en esta posición durante 20 a 30 minutos.

Si el paciente sigue estando asintomático, se inicia la fase activa, en la que se administran por vía intravenosa una medicación para sensibilizar al paciente. Para ello se emplea la isoprenalina, un fármaco que estimula la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Se registra la aparición de síntomas en el paciente del tipo de alteración de la frecuencia cardiaca o de la presión arterial sistólica o diastólica y aparición de arritmias.

Se considera un examen positivo cuando las modificaciones de la frecuencia cardíaca o de la presión arterial se asocian a desmayos o sintomatología importante. Tras un examen positivo, o aparición de otras manifestaciones clínicas importantes, o de arritmias, se interrumpe la exploración y el paciente es vuelto a colocar en posición de reposo (supina) en la que permanece hasta que la monitorización de sus signos vitales retorna a la normalidad, lo que suele ocurrir entre 10 y 20 minutos.

Utilidad de la prueba

La prueba de la inclinación permite confirmar el diagnóstico de síncope neurocardiogénico. Esto es muy importante porque existe un tratamiento eficaz, los fármacos betabloqueantes, que es al mismo tiempo la medicación más comúnmente empleada. Otros fármacos que también han demostrado ser beneficiosos son la aminofilina, la disopiramida y algunos antidepresivos inhibidores de la recaptación de la serotonina.

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