Enfermedades

Evitar los chupetes durante las primeras semanas de vida

Los niños a los que se pone chupete durante las primeras semanas de vida tienen menos probabilidades de ser amamantados exclusivamente con lactancia materna a las cuatro semanas de edad y suelen dejar de mamar antes que los niños a los que se les pone chupete hasta más tarde

Los resultados de este estudio publicados en el número de marzo de la revista Pediatrics, sugieren que “los padres que puedan evitar poner el chupete a sus recién nacidos durante las primeras 4 semanas de vida, deberían hacerlo” tal como afirma el Dr. Fred M Howard, de la Universidad de Rochester, New York, EEUU y director del estudio.

La lactancia materna se asocia con un buen número de beneficios para la salud de las madres y de sus hijos. Los niños amamantados con lactancia materna tienen un coeficiente intelectual unos pocos puntos superior y un menor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), diabetes y enfermedades digestivas crónicas. Gracias a estos beneficios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado que las madres eviten poner el chupete y dar el biberón, si se puede, a sus hijos recién nacidos con objeto de que la lactancia materna de los niños sea más fácil.

En su estudio, el Dr. Howard y su equipo preguntaron a 700 futuras madres que planeaban amamantar con lactancia natural a sus recién nacidos durante al menos cuatro semanas y les permitieron que un grupo les pusiera el chupete a los pocos días, mientras que a otro grupo se les aconsejó que esperaran al menos cuatro semanas para ponerle el chupete. A todas se les entrevistó periódicamente durante el primer año tras el parto.

Los investigadores encontraron que de los niños a los que se les puso el chupete a los pocos días de nacer, solo la mitad eran amamantados exclusivamente con lactancia materna a las cuatro semanas de vida, en comparación con los niños a los que se puso el chupete más tarde. Asimismo, los niños a los que se les puso el chupete antes también dejaban de mamar antes que el otro grupo. “Estos resultados”, afirmó el Dr. Howard, “apoyan las recomendaciones de la OMS”

La causa parece radicar en la teoría llamada “confusión de pezón” que explica que los niños emplean distintas formas para chupar un pezón artificial y un pezón natural, y se sospecha que los niños que usan pezones artificiales (por ejemplo el del chupete) desarrollan problemas con el pezón natural (lactancia materna). Los niños que chupan el chupete suelen desear con menos frecuencia el amamantamiento que los niños que no usan chupete, y las madres que amamantan con menos frecuencia suelen tener problemas con la producción de la leche más rápidamente que las otras. “Siempre que sea posible”, concluyó el Dr. Howard, “es una buena idea evitar el empleo del chupete y la suplementación de la lactancia materna con el biberón”.

FUENTE: Pediatrics 2003;111:511-518.

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